El verano de 2023 experimenté calambres abdominales que me hacían doblarme de dolor. Tras unos meses de dolor persistente, decidí ponerme en contacto con un médico generalista, que me hizo una endoscopia y una colonoscopia, que yo no quería, así que las cambié de fecha, porque «me van a decir que todo está bien», eso creía yo. El 13 de octubre me hicieron las dos endoscopias. El médico dijo «la colonoscopia mostró un crecimiento que parecía cáncer». No podía creer las palabras que acababan de salir de su boca. El informe patológico llegó una semana más tarde y decía que estaba en estadio II. El 6 de noviembre me extirparon el 80% del colon -no fue necesario ningún otro tratamiento. Aunque han pasado casi 2 años, siento que todavía me estoy recuperando del trauma que supone un diagnóstico de cáncer.

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