A los 58 años, Dan (mi marido) tenía dolores nerviosos en los pies. El médico infectólogo le hizo pruebas diagnósticas para descubrir el motivo del dolor.

La colonoscopia estaba pendiente, así que era una de las pruebas de la lista. Me molestó mucho que la prueba tardara tanto, ya que estaba intentando volver al trabajo.

El diagnóstico de cáncer rectal en estadio III fue toda una sorpresa. Dan pensaba que la sangre que veía era de las hemorroides. Dan pasó de ser un tipo despreocupado a un hombre preocupado. Aquel día me convertí en una cuidadora de 52 años.

La vida de Dan ha cambiado para siempre a causa de los duros tratamientos de cirugía, quimioterapia y radiación. Básicamente lleva 20 años en la miseria (y ha tenido otros tres cánceres primarios). Si se hubiera sometido al cribado a los 50 años, nuestras vidas serían muy distintas. Hazte el cribado por las personas a las que quieres.