Los veteranos tienen un mayor riesgo de padecer cáncer colorrectal

Cuando piensas en el cáncer colorrectal, lo más probable es que te imagines a un paciente de edad avanzada, ya que la edad media de diagnóstico es de 68 años en los hombres y de 72 en las mujeres. Actualmente, la edad recomendada para empezar con las pruebas de detección en personas con riesgo medio es de 45 años. Sin embargo, la realidad es que las personas menores de 45 años también pueden desarrollar cáncer colorrectal.

Hay un factor de riesgo menos conocido del cáncer colorrectal —la exposición a sustancias tóxicas— que puede contribuir a la aparición de casos de cáncer colorrectal.

Durante la mayor parte del siglo pasado, los trabajadores industriales y los militares estuvieron en contacto habitual con agentes cancerígenos, o agentes que se sabe que provocan cáncer, como el amianto, las sustancias polifluoroalquílicas (PFAS), el benceno, el «Agente Naranja», las dioxinas, el plomo, los pozos de incineración y los bifenilos policlorados (PCB).

Si has estado expuesto a alguno de estos agentes tóxicos, hacerte una colonoscopia u otro método de detección es la única forma de prevenir o diagnosticar a tiempo el cáncer colorrectal.

Cánceres colorrectales entre los veteranos a causa de entornos tóxicos

Durante el último siglo, los militares estuvieron expuestos con frecuencia a agentes cancerígenos. A lo largo de la guerra de Vietnam, los militares en servicio activo estuvieron expuestos al «Agente Naranja», una peligrosa mezcla herbicida que contenía sustancias químicas peligrosas conocidas como dioxinas y que se rociaba sobre bosques y vegetación. Otro agente tóxico importante son los PFAS, un grupo de sustancias químicas que se han vertido al medio ambiente de las bases militares desde 1966 porque los bomberos y los reclutas usaban un extintor llamado «espumas formadoras de película acuosa». Los PFAS son extremadamente tóxicos y, actualmente, contaminan más de 700 bases militares en el país.

Muchos veteranos que estuvieron destinados en Afganistán desarrollaron cáncer colorrectal, lo que en parte podría deberse a la inhalación frecuente de los humos acre que desprendían los fosos de incineración. Aparatos electrónicos, envoltorios de comida, metales y uniformes sucios eran solo algunos de los objetos que se quemaban con combustible de avión. El amianto, muy presente en el ejército, era otro agente tóxico que ponía en peligro la salud de los militares. Se podía encontrar prácticamente en cualquier lugar del ejército, desde los barcos hasta los cuarteles. Había más de 300 productos de amianto a bordo de cada barco de la Armada de EE. UU. Todos los que estaban a bordo de los barcos de la Armada de EE. UU. inhalaban e ingerían inevitablemente fibras tóxicas.

Exposición laboral y cáncer colorrectal

Dadas las numerosas propiedades útiles que tiene el amianto, no es de extrañar que también se utilizara en entornos industriales. Desde principios de la década de 1920, las grandes empresas que utilizaban amianto se esforzaban por ocultar a los trabajadores las consecuencias negativas para la salud derivadas de la exposición a este material, conspirando para seguir utilizándolo y, a menudo, anteponiendo los beneficios económicos a la salud de los empleados. Como resultado, millones de trabajadores de más de 70 sectores profesionales estuvieron expuestos al amianto en mayor o menor medida. Entre los trabajadores que se veían expuestos habitualmente a altas concentraciones de amianto en el aire se encuentran los de la construcción, los de los astilleros y los de las fábricas textiles.

Además del amianto, había muchos otros agentes tóxicos a los que se veían expuestas las personas que trabajaban en entornos industriales, como los PCB. Hasta 1976, cuando se prohibieron, los PCB se fabricaban a gran escala en EE. UU. y se usaban como aislantes, refrigerantes y lubricantes en transformadores, aparatos eléctricos, condensadores y viejas lámparas fluorescentes. Las personas encargadas de fabricar estos productos se veían inevitablemente expuestas a ellos, lo que aumentaba su riesgo de desarrollar cáncer colorrectal.

Los errores médicos pueden retrasar el diagnóstico del cáncer colorrectal

Como un número importante de veteranos y antiguos trabajadores industriales desarrollan cáncer colorrectal antes de llegar a los 45 años, que es la edad recomendada para hacerse pruebas de detección, los especialistas médicos tienden a pasar por alto la posibilidad de que estos pacientes puedan, de hecho, padecer esta enfermedad. Por ejemplo, a un veterano con cáncer colorrectal se le puede diagnosticar erróneamente al principio un síndrome del intestino irritable, ya que sus síntomas, como sangre en las heces y dolor abdominal, son similares y comunes a ambos problemas de salud.

Lo preocupante es que, durante años, el paciente puede seguir con su vida sin saber que, en realidad, tiene cáncer. Normalmente, en personas a las que la comunidad médica considera demasiado jóvenes para tener cáncer colorrectal, la enfermedad se descubre por casualidad, por ejemplo, durante una tomografía computarizada o una resonancia magnética. Además del síndrome del intestino irritable, los diagnósticos erróneos más comunes del cáncer colorrectal incluyen la diverticulitis, la colitis ulcerosa y las hemorroides. Los errores médicos más frecuentes que llevan a diagnósticos erróneos en pacientes con cáncer colorrectal son los siguientes:

no haber solicitado un análisis de sangre para detectar sangre en las heces

no ofrecer pruebas de detección rutinarias del cáncer colorrectal

no detectar ni extirpar un pólipo durante una colonoscopia

no poder visualizar todo el colon durante una colonoscopia; no hacer un seguimiento adecuado de los resultados de una colonoscopia

no recomendar una colonoscopia a un paciente con síntomas


En la mayoría de los casos, el cáncer colorrectal crece lentamente a lo largo de varios años y suele empezar como pequeños crecimientos benignos, conocidos médicamente como pólipos. Extirpar un pólipo a tiempo, antes de que se vuelva maligno, evita que se convierta en cáncer. Por eso la colonoscopia ayuda a prevenir el desarrollo del cáncer colorrectal.

Además, la colonoscopia puede ayudar a diagnosticar el cáncer colorrectal en sus primeras fases, antes de que se haya extendido a otros tejidos y órganos. La diferencia en el pronóstico entre detectar el cáncer a tiempo y encontrarlo en fases avanzadas es enorme: la tasa de supervivencia a cinco años es del 90 % en el primer caso, mientras que en el cáncer colorrectal en fase avanzada la tasa de supervivencia es inferior al 14 %.

También es importante apoyar la investigación adicional sobre el cáncer colorrectal para desarrollar técnicas de detección más eficaces y mejores opciones de tratamiento. El Departamento de Defensa lleva a cabo investigación médica a través de su Programa de Investigación Médica Dirigido por el Congreso. La organización «Fight Colorectal Cancer» está colaborando con figuras clave del Congreso para crear un Programa de Investigación sobre el Cáncer Colorrectal.

Desde hace más de 25 años, Environmental Litigation Group, P.C., lleva ayudando a personas cuya salud se ha visto afectada por la exposición a sustancias tóxicas a obtener una indemnización de las empresas responsables. El bufete de abogados ha lanzado recientemente la campaña «Héroes y Sacrificios» , a través de la cual puedes pedir una cesta de regalo si eres un antiguo trabajador industrial o un veterano.

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