Estuve en un hospital de Manassas, Virginia, en 2004. Me sedaron un poco para hacerme la colonoscopia, pero podía ver la pantalla. Así que pregunté al médico: ‘¿Qué es eso?’ Me dijo: ‘Eso, querida, es una masa’. Entonces me dio medicación para sedarme más. Al despertarme de la primera colonoscopia, el médico me dijo que tenía cáncer de colon. Me dijo que tendría que ver a un cirujano colorrectal para que me operara y determinara el curso de acción en el tratamiento. Estaba sola. Mi hija estaba en la universidad y mi marido no aparecía por ninguna parte. Lloré y la enfermera intentó calmarme y consolarme.

Por favor, hazte las pruebas; podrían salvarte la vida. Ojalá hubiera ido 10 años antes.