Tuve hemorragia rectal durante un par de años y me diagnosticaron erróneamente hemorroides. Mi médico me sugirió una colonoscopia, pero mi seguro no la pagaba porque tenía menos de 50 años. Cuando por fin cambié de seguro y me hice la prueba, se encontró una masa de 7 centímetros en el recto medio.

Me diagnosticaron cáncer de recto IIIb. Pasé por quimioterapia, radioterapia, cirugía y quimioterapia, pero al año siguiente progresé a cáncer de recto en estadio IV. Me extirparon una pequeña metástasis pulmonar y me sometí a otro ciclo de quimioterapia tras la operación. Por suerte, desde entonces no he vuelto a padecerlo, lo cual no es más que un milagro. ¡Casi seis años en remisión del estadio IV! El universo me cubre las espaldas y le estoy eternamente agradecida.

Hazte las pruebas a la primera señal de problemas. La colonoscopia no duele, la preparación es sólo una breve molestia. En cambio, el cáncer es una pesadilla que no le desearía a nadie.

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