Kasia Orzechowska
Paciente/Superviviente
Colon
Edad en el momento del diagnóstico: 40
Para mí es importante compartir mi historia y formar parte de algo más grande que yo misma. Quiero que la gente sepa que no está sola.
Soy una superviviente de cáncer de colon en estadio 4 de aparición temprana. Mi viaje comenzó apenas un par de meses después de cumplir 40 años, cuando mi hija sólo tenía 2 años y mi hijo 8. Como tantos otros, mis síntomas fueron diagnosticados erróneamente al principio: me dijeron que tenía piedras en la vesícula biliar. Pero tras una visita a urgencias, recibí una noticia que me cambió la vida: cáncer de colon en estadio 4. En ese momento, mi mundo y la vida de mi familia cambiaron para siempre.
En el momento de mi diagnóstico, los tumores del hígado eran demasiado grandes para una intervención quirúrgica inmediata. Me sometí a seis ciclos de quimioterapia con Avastin, que redujeron los tumores lo suficiente como para someterme a una resección de colon e hígado. Tras recuperarme de la operación, continué con otros seis ciclos de quimioterapia y me declararon NED (Sin Evidencia de Enfermedad).
Desgraciadamente, un año después, mi cáncer reapareció con nuevos tumores en el otro lado del hígado. Mi oncólogo decidió no administrar más quimioterapia, por considerar que no había sido eficaz para eliminar el cáncer la primera vez. En su lugar, me enviaron directamente a mi cirujano hepático para que me practicara otra resección. La operación fue un éxito, aunque no estuvo exenta de complicaciones. Pero desde entonces he permanecido NED.
El cáncer no era una experiencia nueva para mí: ya me habían diagnosticado un melanoma en estadio 2 a los 32 años, poco después de nacer mi hijo. Afortunadamente, se detectó pronto y se extirpó, y no he tenido ninguna recidiva. A pesar de mis antecedentes, no tengo mutaciones genéticas conocidas ni antecedentes familiares de cáncer.
Cuando me diagnosticaron por primera vez, me sentí increíblemente sola. No conocía a ningún otro joven que se enfrentara a esta enfermedad, y luché contra el aislamiento que conllevaba. Hasta que no descubrí Fight Colorectal Cancer no encontré una comunidad que me acogiera con los brazos abiertos. Por primera vez, sentí que pertenecía a algo.
Ahora, mi misión es difundir ese amor y apoyo a los demás. Quiero que todos los supervivientes, cuidadores y seres queridos sepan que no están solos. Quiero darles esperanza y fuerza para el futuro. Me comprometo a defender que el cáncer colorrectal sea una prioridad para los legisladores y los investigadores médicos. También quiero sensibilizar a los profesionales de la medicina, especialmente para garantizar que las preocupaciones de las mujeres se toman en serio y no se desestiman.
Este viaje ha sido difícil, pero también me ha dado un propósito. Juntos, podemos marcar la diferencia.

