El 5 de octubre de 2020 me diagnosticaron cáncer de recto en estadio I, y todo cambió en mi vida. La vida de mis dos hijos pequeños y la de mi marido también cambió en ese momento. Tenía 36 años y no tenía antecedentes familiares de ningún tipo de cáncer, y mucho menos de cáncer colorrectal.

Contraje al azar C. difficile, que causó hemorragia rectal, debido a un antibiótico. La C. difficile se trató, pero la hemorragia no se detuvo. Luché literalmente con mi gastroenterólogo para que me hiciera una colonoscopia. Mi médico dijo que era «probablemente irritación por C. difficile» y que no me preocupara.

Me alegro de haber luchado. Encontraron un tumor rectal de 1 centímetro que resultó ser cáncer. Los meses siguientes fueron atormentadores. Me operaron varias veces. Entonces, dos semanas después, me dijeron que tenía que ir a quimio/radiación o someterme a la operación de LARS. Ese fue, con diferencia, el momento más duro de mi vida.