Lo que empezó como un dolor de estómago se convirtió en visitas a urgencias, una operación de un quiste ovárico y meses de preguntas sin respuesta. Finalmente, en julio de 2024, una colonoscopia reveló la verdad: un tumor en el colon. Cáncer. A los 35 años. No tenía sentido. Sigue sin tenerlo.

En septiembre de 2024, me operaron para extirparme parte del colon. En octubre de 2024, empecé 6 meses de quimioterapia, 8 rondas brutales que pusieron a prueba cada parte de mí. En marzo, di la campanada. Los escáneres no mostraron indicios de enfermedad. Estoy muy agradecida.

Pero esto es lo que nadie te dice: sobrevivir es sólo el principio. La vida después del cáncer es dura. Aún estoy aprendiendo a volver a ser yo, porque no soy la misma. Y eso está bien.

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