Era una joven esposa y madre cuando me diagnosticaron cáncer colorrectal en estadio III a los 30 años. Mi gastroenterólogo detectó un tumor grande durante una colonoscopia y me tomó una muestra para detectar el cáncer. Dos días después, mi marido y yo estábamos en la consulta del gastroenterólogo recibiendo la noticia que nadie quiere oír nunca: «Tenéis cáncer».

Aunque una colonoscopia pueda parecer aterradora, es algo que hay que hacer. Busca a un ser querido o a un amigo que vaya contigo para que te apoye.

Hablar con pacientes y supervivientes de cáncer en un grupo de apoyo fue lo que más me ayudó.