Lucho por Más Tiempo porque mi padre no tuvo el tiempo que se merecía. Murió con sólo 57 años de cáncer colorrectal, una enfermedad que a menudo puede prevenirse. Perdimos años preciosos con él, y no quiero que otras familias pasen por la angustia que pasó la mía. Todo el mundo merece más momentos, más recuerdos y más tiempo con las personas a las que quiere.