Joanna formó una familia gracias a la gestación subrogada

En mayo de 2019, a Joanna, de 31 años, le diagnosticaron cáncer de recto en estadio III. Este diagnóstico, por sí solo, fue devastador. Lo que ella no entendía en aquel momento era que su camino hacia la maternidad —un camino plagado de tristeza y dolor, pero también lleno de belleza, crecimiento y gratitud— tardaría años en dar sus frutos y supondría mucho esfuerzo por parte de mucha gente, sobre todo de su mejor amiga desde la guardería, Colleen.

En noviembre de 2023, cuatro años y medio después de escuchar esas tres palabras que le cambiaron la vida, Joanna y su marido dieron la bienvenida a su hijo gracias a su madre subrogada gestacional, Colleen. Joanna comparte su experiencia con la gestación subrogada para dar esperanza a otras personas. Cree que su historia pone de relieve cómo el amor, la amistad y el apoyo pueden convertir en realidad los sueños de ser madre, incluso tras un diagnóstico y un tratamiento devastadores de cáncer colorrectal.

P: ¿Habías hablado con tu equipo médico sobre la gestación subrogada como opción? ¿Qué consejos te dieron?

R: Antes de empezar el tratamiento, mi equipo me explicó que la radioterapia me impediría tener embarazos en el futuro, debido a daños irreversibles en mis órganos reproductivos femeninos. Me quedé de piedra al enterarme de esto. No estaba preparada en absoluto para enterarme de que solo tenía dos opciones para ser madre —la gestación subrogada o la adopción— y que ninguna de ellas implicaba que mi cuerpo diera vida a un bebé. En aquel momento, no sabía nada sobre la gestación subrogada y no conocía ningún caso de éxito. Me parecía una posibilidad muy lejana y, además, otro gran obstáculo que superar.

Al principio, mi equipo de oncología me desaconsejó la FIV (fecundación in vitro) porque mi cáncer parecía demasiado avanzado como para retrasar el tratamiento. Querían centrarse en mi necesidad actual de recibir un tratamiento que me salvara la vida, no en mis planes futuros de formar una familia. Entendí su postura. Su trabajo era curar mi cuerpo y eliminar la posibilidad de que el cáncer estuviera en estadio IV.

Sin embargo, tras muchas conversaciones, mi equipo médico me dio su visto bueno y nos concedió tres semanas para empezar y terminar la FIV antes de que comenzara la radioterapia. Tengo que admitir que no tenía ni idea de si tres semanas serían suficientes, porque no sabía en absoluto en qué consistía el proceso de la FIV. Sabía que quería tener la oportunidad de tener un hijo biológico, así que entendí que mi marido y yo teníamos que actuar rápido, informarnos cuanto antes y esperar que aparecieran las personas adecuadas en nuestras vidas para hacer realidad este sueño. Y ahí entró la Dra. Moe. Ella entendió perfectamente la situación cuando nos presentamos en su consulta para una extracción de óvulos de urgencia. Teníamos una sola oportunidad.

Todo fue a una velocidad vertiginosa. Mientras me preparaba para la radioterapia, empecé al mismo tiempo con la medicación (pastillas e inyecciones) para la extracción de óvulos, que tuvo lugar poco más de una semana después de empezar con la medicación. Aunque sabíamos que la extracción de óvulos había salido bien antes de la radioterapia, tuvimos que esperar cinco días para confirmar que el proceso de fecundación había dado lugar a embriones viables. Tres días después de la extracción de óvulos, empecé con la radioterapia. Me preparé para lo peor mientras rezaba para que la Dra. Moe me llamara con la noticia de que había varios embriones genéticamente normales. Y así fue.

P: ¿Cómo llegasteis a la decisión de recurrir a la gestación subrogada?

R: Aunque nuestra experiencia con la fecundación in vitro fue un éxito, mi marido y yo nos planteamos la adopción como una opción para formar una familia. Al final, decidimos que queríamos tener un hijo biológico, lo que nos llevó a optar por la gestación subrogada.

P: ¿Cuáles fueron las preocupaciones o dificultades concretas relacionadas con el cáncer colorrectal y sus tratamientos que te llevaron a recurrir a la gestación subrogada?

R: La gente suele preguntarme por qué no puedo tener hijos. Debido a los posibles efectos de la radiación en mi útero, mi equipo de oncología radioterápica me desaconsejó tener más embarazos en el futuro. Al final, la decisión sería mía, pero insistieron mucho en que lo que había pasado mi cuerpo probablemente había afectado a mi capacidad para llevar un embarazo a término.

Por desgracia, mi equipo había atendido a pacientes con cáncer colorrectal que hicieron caso omiso de nuestros consejos y acabaron sufriendo abortos espontáneos debido a los efectos de la radioterapia en el útero. Yo quería tener un bebé —y todavía me gustaría poder hacerlo—, pero el dolor de perderlo, sabiendo que hay muchas posibilidades de que sufra un aborto espontáneo, no es un riesgo que esté dispuesta a correr.

P: ¿Cómo elegiste o encontraste a tu madre de alquiler?

R: Sé que Dios me abrió las puertas a la gestación subrogada en cuanto estuve preparada, y creo que lo de «estar preparada» es diferente para cada persona. Hay muchas incógnitas en torno a la gestación subrogada y al embarazo en general. Para mí, sentirme preparada significaba que había empezado a avanzar de verdad en la aceptación de mi cáncer, de la incertidumbre sobre mi salud, de mi camino hacia la maternidad y del hecho de que mi cuerpo no puede dar vida por sí mismo.

A Colleen le encanta estar embarazada y llevaba mucho tiempo queriendo ser madre subrogada. Cuando terminó de formar su propia familia, me preguntó si podía ser madre subrogada para nosotros. Sentía que Dios la llamaba a traer una vida al mundo para nosotros. En agosto de 2022, mi marido y yo por fin nos sentimos preparados para empezar nuestro proceso de gestación subrogada con Colleen y su familia.

P: ¿Qué pasos hay que seguir para la gestación subrogada?

R: Hay dos opciones que puedes elegir al iniciar un proceso de gestación subrogada. Puedes trabajar directamente con una agencia de gestación subrogada o hacerlo por tu cuenta. Una agencia de gestación subrogada cuenta con una base de datos de madres subrogadas que han pasado los controles y están listas para ser emparejadas con los futuros padres. Lo que quiero decir con «han pasado los controles» es que las agencias tienen una lista de mujeres que han sido consideradas aptas desde el punto de vista médico y físico para llevar un embarazo, y que además han recibido la aprobación de que están preparadas mental y emocionalmente para afrontar un embarazo subrogado. La agencia te proporcionará a ti, como futuros padres, los perfiles de las candidatas, que ofrecen una visión muy detallada de la candidata, su familia y su vida en general, así como de la remuneración y de si la madre subrogada cuenta con un seguro médico adecuado para la subrogación (es decir, que la póliza de la mujer cubra un embarazo subrogado sin excepciones).

Puedes esperar que una agencia te ofrezca madres subrogadas de gran calidad y que, además, te preste asistencia administrativa durante todo el embarazo. Las agencias de subrogación cobran unas tarifas que, dependiendo de la agencia, suelen oscilar entre los 10 000 y los 50 000 dólares.

Por otro lado, un proceso independiente significa que los futuros padres conocen a la madre subrogada, así que no hace falta buscar una pareja. Una vez identificada una madre subrogada conocida, la candidata debe recibir la autorización para llevar el embarazo. En el caso de Colleen, nuestro proceso de autorización incluyó un examen médico detallado, innumerables extracciones de sangre y numerosas ecografías, tres evaluaciones psicológicas y una revisión del seguro para confirmar que Colleen tenía un seguro que cubría la gestación subrogada. Un proceso independiente elimina los honorarios de la agencia de gestación subrogada, lo que a menudo hace que esta opción sea más asequible, aunque suele llevar más tiempo.

P: ¿Recomendarías la gestación subrogada? ¿Por qué sí o por qué no?

R: Sí, claro que sí. Últimamente, muchos medios de comunicación están dando visibilidad a la infertilidad y a la gestación subrogada, ya que sacan a relucir a muchas celebridades que han elegido esta opción. Mucha gente ve este proceso como algo excluyente, y no les falta razón. Los costes económicos suelen suponer una barrera demasiado grande. Dicho esto, hay casos de gestación subrogada altruista, en los que una amiga o un familiar se encarga de llevar el embarazo. Sin embargo, el proceso no es gratis, ya que conlleva gastos elevados, tanto médicos como legales, entre otros. Además, te recomendaría que busques ayudas para la gestación subrogada y organizaciones que ofrezcan financiación (mira más abajo) para que no sea una carga económica tan grande.

P. ¿Cómo ha reaccionado tu red de apoyo, incluyendo a tu familia y amigos, ante la idea de la gestación subrogada?

R: Nuestra red de apoyo se volcó con nosotros en cuanto el cáncer entró en nuestras vidas. Ver cómo nos preparábamos para ser padres y luego dar la bienvenida a nuestro pequeño a este mundo en noviembre ha sido una experiencia muy especial para nuestra familia y amigos, sobre todo para aquellos que nos conocen a Collen y a mí desde el jardín de infancia.

Ha sido, y sigue siendo, una etapa maravillosa en nuestras vidas. La frase «se necesita todo un pueblo» ha cobrado un significado totalmente nuevo para nosotros últimamente.

P. ¿Qué tipo de apoyo emocional y logístico necesitaste durante el proceso de gestación subrogada?

A. La verdad es que, a veces, la gestación subrogada me hacía sentir muy sola. Fui la primera de mi familia y de mi grupo de amigos en pasar por esto. Es difícil cuando te imaginas tu vida de una forma determinada y luego te ves obligada a dar un giro y seguir un camino que es totalmente diferente de lo que habías imaginado. Di ese giro, pero a menudo me sentía sola.

Me apoyé mucho en la terapia como un espacio para llorar esta pérdida y para ser auténtica, sincera y honesta sin complejos. Cuando lo hice, mi inmenso dolor empezó a transformarse en aceptación, lo cual me ayudó mucho sobre todo cuando Colleen se quedó embarazada. Muchas veces temía no poder conectar con nuestro hijo, porque me había perdido los primeros nueve meses de su vida en el útero. Muchas mujeres se sienten así, incluso aunque hayan llevado a sus hijos en el vientre. A medida que empecé a cuidar de mi hijo, ese miedo se fue disipando a medida que nuestra conexión crecía inevitablemente.

P: ¿Hay algún comentario, pregunta o duda que hayas tenido sobre el proceso de gestación subrogada y que te gustaría compartir?

R: La gestación subrogada requiere todo un equipo de gente para tener un hijo. A veces puede resultar realmente agotador que un montón de personas —especialistas en fertilidad, abogados, embriólogos, evaluadores de seguros— se involucren de cerca en un proceso de embarazo que se supone que es algo muy íntimo entre dos personas.

Me sorprendió descubrir que se necesitan más espacios para que las futuras mamás y los futuros papás puedan hablar sobre el proceso, superar la pérdida de la vía tradicional hacia la paternidad y recibir apoyo de personas que han vivido una experiencia similar. Hace falta hablar más sobre la gestación subrogada y el sufrimiento emocional que muchos futuros padres y madres experimentan al enfrentarse a una vía no tradicional hacia la paternidad.

P: ¿Cómo influye tu experiencia con el cáncer en tu proceso de gestación subrogada?

R: Sé que ambos procesos me han hecho crecer de formas que nunca hubiera imaginado. Sentí de todo durante el tratamiento y, a menudo, me invadía una emoción incontenible justo antes de que empezara la quimioterapia.

La idea de formar una familia algún día solía ser la única forma que tenía de recomponerme y seguir adelante, sobre todo cuando, a veces, rendirse parecía lo más fácil del mundo. Cuando miro a mi hijo, cómo crece, se ríe y descubre el mundo por primera vez, me siento más que orgullosa de mí misma por haber seguido adelante cuando el camino que tenía por delante parecía realmente oscuro y aterrador.

P: ¿Qué se te hizo al coger a tu hijo en brazos por primera vez?

R: Tener a mi hijo en brazos por primera vez es una de las cosas más emotivas que he vivido nunca. No podía —y sigo sin poder— creer que esté aquí. Todo el dolor, la nostalgia y la tristeza de mi camino hacia la maternidad se desvanecieron cuando Colleen lo trajo al mundo: le oímos llorar por primera vez y lo tuve en mis brazos.

Es un auténtico milagro.

P: ¿Hay recursos disponibles para formar una familia después de haber superado un cáncer?

R: Hay algunos programas y recursos disponibles que pueden ayudarte. Algunos programas (como la beca «SAMFund Family Building Grant» de la Fundación Expect Miracles) solo aceptan solicitudes durante un breve periodo de tiempo.

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