Hace 20 años, los atentados terroristas del 11-S cambiaron el mundo. Se perdieron miles de vidas. Las Torres Gemelas se derrumbaron. Durante un breve instante, Estados Unidos quedó en silencio, como en estado de shock.
Y entonces llegaron los que echaban una mano. Como solía decirle la madre del señor (Fred) Rogers cuando pasaba algo terrible: «Busca siempre a los que echan una mano. Siempre habrá gente dispuesta a echar una mano».
El 11 de septiembre y los días siguientes, los bomberos se apresuraron a acudir en ayuda de las operaciones de búsqueda y rescate y, posteriormente, de recuperación. A los bomberos se les conoce como «los que entran cuando todos los demás salen». Aunque durante mucho tiempo se ha considerado a la policía como «la mejor» de los servicios de emergencia, a los bomberos se les ha considerado «los más valientes».
Mayor riesgo de cáncer
Los bomberos, esos héroes, corren un mayor riesgo de padecer cáncer. La Asociación Internacional de Bomberos (IAFF) recomienda pruebas de detección de cáncer diferentes a las de la población general.
«Dado el riesgo laboral conocido que supone la exposición a sustancias cancerígenas y el número elevado de ciertos tipos de cáncer entre los bomberos, el Comité Médico de las Iniciativas de Bienestar y Forma Física (WFI) de la IAFF ha formulado, para algunos tipos de cáncer, recomendaciones que van más allá de las establecidas para la población general».
Se recomienda que algunas de estas pruebas se hagan a una edad más temprana que en el caso de las personas que no tienen un riesgo tan elevado debido a los riesgos laborales, o que se realicen con mayor frecuencia.
En cuanto a las pruebas de detección del cáncer colorrectal (CCR), la IAFF WFI indica que, si un bombero decide empezar a hacerse pruebas a los 40 años, el método recomendado es la prueba de sangre oculta en heces (FOBT). Recomiendan hacerse pruebas de detección del cáncer colorrectal a partir de los 50 años y seguir haciéndolas hasta los 75*. (En mayo, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU. recomendó bajar la edad para las pruebas periódicas de detección del cáncer colorrectal de los 50 a los 45 años.)
Si el resultado de la prueba FOBT es positivo o si se produce un cambio persistente en los hábitos intestinales, la IAFF WFI recomienda hacerse una colonoscopia, independientemente de la edad.
Joe Maschke, bombero de carrera desde hacía 17 años (y voluntario durante los 11 años anteriores), tenía 47 años cuando acudió a su gastroenterólogo con una serie de signos y síntomas. Debido a su edad, él creía —al igual que su gastroenterólogo— que sus problemas se debían a hemorroides internas. Tanto el gastroenterólogo de Joe como él mismo se quedaron de piedra cuando la colonoscopia reveló un tumor en el recto, que una semana después se diagnosticó como cáncer de colon en estadio IIIb.
Gracias a la prueba de detección de Joe, algunos de sus compañeros de trabajo se hicieron una colonoscopia. Aunque uno de ellos, Scott Oatman, no tenía signos ni síntomas, sabía que los bomberos corren un mayor riesgo. La colonoscopia de Oatman no reveló nada, pero cuenta que, al principio, su médico no quería hacerle la prueba porque no tenía signos ni síntomas y aún no había cumplido los 50 años. Oatman tuvo que insistir varias veces hasta que su médico accedió a hacerle la prueba.
Historias de bomberos
Eric Hausmann lleva 28 años como bombero profesional, además de cuatro años como voluntario y otros cuatro en la Marina. Hausmann se hizo una prueba de detección a los 44 años, después de que a su mujer le diagnosticaran cáncer colorrectal. Hausmann lleva más de 12 años colaborando con la campaña «Fight Colorectal Cancer» y no le cuesta hablar sobre el cáncer colorrectal. Sabe que los bomberos tienen un riesgo mayor de padecerlo que el resto de la población, y ha hablado con sus compañeros sobre el alto riesgo que supone su profesión.
Según la Asociación de Bomberos del Estado de Nueva York (FASNY), «los bomberos corren un mayor riesgo de padecer cáncer colorrectal; la mayoría de los estudios científicos muestran un aumento de entre el 10 % y el 45 % en comparación con el riesgo de la población general».
Maschke dice que la concienciación es clave, y que la gente suele querer «hacer como si no existieran» los signos y síntomas en lugar de hacerse una colonoscopia. Dice: «Dos días de preparación pueden ahorrarte toda una vida de sufrimiento». La vida nunca volverá a ser la misma. No hay una «nueva normalidad». Lo que funciona un día, al día siguiente ya no. Ahora tengo 50 años, tomo fibra, laxantes e Immodium, e intento controlar los problemas digestivos en cada comida y cada día de mi vida. Soy bombero, así que sentarme a la mesa, tomarme mi tiempo y masticar bien la comida, como me ha recomendado mi cirujano, es algo que no me sale. Nunca sé cuándo va a sonar la alarma. Hazte las pruebas».

