Los consejos de Liz para prepararse para una operación

Recuperarse de una operación es mucho más que cuidar tus heridas. Tu bienestar también requiere atención mental y espiritual. Nadie lo entiende mejor que Liz Dennis, embajadora de Fight CRC y superviviente, que ha pasado por muchas operaciones. Le hemos pedido consejo sobre cómo prepararse para una operación y cómo es un apoyo eficaz.

Asistencia útil

  • ¡Creo en la oración! Siempre les cuento a mi familia y a mis amigos que me voy a operar; lo llamo «activar a mis guerreros de la oración».
  • En el caso de las operaciones importantes que requieren estar ingresado en el hospital y no poder conducir durante seis semanas, ¡me apoyo mucho en mi familia y mis amigos! Las cadenas de comidas también son de gran ayuda, sobre todo si tienes hijos y estás casado. ¡Nadie tiene tiempo para cocinar!
  • Me encantaba recibir tarjetas. Mi madre publicó un mensaje en Facebook y recibí cientos de tarjetas que me levantaron el ánimo, y las usamos para «empapelar» mi habitación del hospital. He estado ingresada 30 y 40 días, además de muchas estancias de 1 a 2 semanas, así que estas tarjetas son muy importantes para mí.
  • Me encantaban los abrazos fuertes, pero luego la gente sentía que tenía que quedarse a charlar un rato justo después de la operación. Eso es complicado. Los pacientes deberían conocer sus límites y no tener miedo de decir que no a las visitas.

Preparación física

  • ¡Caminar es mi ejercicio favorito! Salir al aire libre y dar un paseo, quizá escuchando música o a tu conferenciante motivacional favorito.
  • Si puedes, intenta estar en tu peso ideal. Pero, si la operación es la semana que viene y quieres perder 20 libras, no te mates de hambre. En su lugar, intenta darte un mes para seguir una dieta equilibrada, evitar los alimentos procesados y comer alimentos integrales.
  • Haz yoga a diario si puedes. El yoga también te ayuda a respirar mejor, lo que te ayudará a recuperarte. Durante la recuperación, puedes practicar yoga en silla, que es más sencillo, para no tener que tirarte al suelo.
  • Prepara tu casa para cuando vuelvas antes de irte a la operación. Yo saco mi bandeja para ver la tele, cojo un vaso Yeti para el agua con hielo y los pongo los dos al lado de mi sillón. También dejo unas galletas Saltines o cualquier otra cosa que creo que me apetezca.
  • Unos días antes de la operación, preparo sopa y comida para tenerla lista. Mis amigos y mi familia también me traen comida si hace falta. Preparo platos para congelar, así no tengo que preocuparme por cocinar mientras me recupero.
  • Que vestirte sea fácil. A veces vuelvo a casa con un catéter, así que llevar ropa interior solo complica las cosas. ¡Sí, así es, voy sin ropa interior debajo del vestido! Elige ropa que te puedas quitar y poner fácilmente. Cómprate pantalones más holgados y elásticos.
  • Para las operaciones importantes que requieren estar ingresado en el hospital, haz la maleta. ¡Pero lleva lo justo! Créeme: no te apetecerá leer, ¡al menos a mí no me apetece! Si tienes una ostomía como yo, llévate los productos necesarios; el hospital te dará algunos, pero no tienen por qué ser los que tú usas.
  • Llévate tu almohada favorita y, si quieres, también puedes traerte tus propias sábanas, fundas de almohada o mantas. ¡Las zapatillas también son imprescindibles! Como te pondrán una vía intravenosa, viene bien tener una manta que te sirva de capa o bata.
  • Llévate tu propio cepillo de dientes y pasta de dientes. En mi hospital me dan un gel de baño genial, me gusta mucho, pero también puedes traer el tuyo. Te van a dar baños con esponja, así que quizá también te convenga traer algo para eso.
  • Llévate ropa nueva para cuando salgas del hospital y ten en cuenta que, al darte de alta, llevarás vendajes. ¡Para las mujeres, un vestido es una opción genial! Para los hombres, quizá unos pantalones cortos elásticos y holgados o unos pantalones de chándal.

Preparación mental

  • Como ya te he dicho, ¡yoga!
  • ¡Escucha a Louise Hay, era una de mis favoritas!
  • Ríete mucho… Me regalaron un libro sobre la risa durante mi recuperación, y me ayudó a reírme también en los días previos a la operación. ¡Necesitamos reírnos! Prueba a ver algunas buenas comedias románticas; ¡reírse, de hecho, te ayuda a respirar mejor y a tener una actitud mental más positiva!
  • Duérmete con la app CALM. ME ENCANTA y la escucho todas las noches. También hay apps de meditación que puedes escuchar a lo largo del día.
  • ¡Escribe a tu familia! Yo redacto una sola actualización y se la envío por separado a todos mis seres queridos. Aunque comunicarse demasiado puede dejarte hecho polvo. Si lo necesitas, diles lo cansado que estás y que ahora mismo te cuesta mucho hablar por teléfono o enviar muchos mensajes, pero que intentarás enviar una actualización cada semana, y eso mantendrá a la gente a raya. Tus seres queridos solo están preocupados por ti, ¡pero tú también tienes que cuidarte!
  • Presta atención a lo que ves en la tele. Hay un montón de programas que te animan, te dan esperanza y te enseñan un montón de cosas. Hace poco vi «Down To Earth» con Zac Efron, me pareció increíble y aprendí muchísimo. También puedes ver algunas charlas TED que son increíbles.
  • Limita el tiempo que pasas en las redes sociales y sé consciente de cómo te están afectando.

¿Algún consejo para los que se enfrentan a una operación importante?

Recuerdo mi primera operación. ¡Estaba tan nerviosa! No paraba de dar vueltas por la sala de preparación, no podía quedarme quieta. Temblaba y me costaba mucho respirar. ¡Tuvieron que darme un Xanax! De vez en cuando, sigo poniéndome un poco nerviosa antes de que me duerman. Odio decir que ya me he acostumbrado, pero la verdad es que ahora sí que estoy acostumbrada.

Llévate los auriculares a la sala de preparación y escucha tu música relajante. Pon una comedia y ¡ríete, ríete y ríete un poco más! ¡Y tampoco tengas miedo de pedir que te receten un relajante!

Cuando salgas de la sala de recuperación y te vayas a casa, ten a mano todas las instrucciones de cuidados (sobre todo a qué debes prestar atención, como por ejemplo si tienes fiebre) y el número de tu médico para que puedas llamarle si hace falta.

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