BMC Med. 5 de febrero de 2026; 24(1):146. doi: 10.1186/s12916-026-04675-5.
RESUMEN
ANTECEDENTES: La actividad física es un factor protector reconocido frente al cáncer colorrectal (CCR), pero no está claro si las variantes genéticas modifican este efecto. Para investigar esta posibilidad, hemos llevado a cabo un análisis de interacción entre genes y actividad física a nivel del genoma completo.
MÉTODOS: Mediante regresión logística (1 grado de libertad), el método de cribado y análisis en dos pasos (EDGE) y pruebas conjuntas (3 grados de libertad), analizamos las interacciones entre variantes genéticas comunes en todo el genoma y la actividad física en relación con el riesgo de CCR. Los niveles de actividad física declarados por los propios participantes se clasificaron en «activos» (≥ 8,75 MET-h/semana) frente a «inactivos» (< 8,75 MET-h/semana; 39 992 participantes) y en cuartiles de actividad específicos para cada estudio y sexo (42 602 participantes).
RESULTADOS: La actividad física se asoció de forma inversa con el riesgo de CCR en general (OR [activo frente a inactivo] = 0,85; IC del 95 % = 0,81-0,90). El método EDGE de dos pasos identificó una interacción entre el rs4779584 —una variante intergénica cercana a los genes GREM1 y SCG5— y la actividad física en relación con el riesgo de CCR (p de interacción = 2,6 × 10⁻⁸). La estratificación por genotipo en este locus mostró una reducción significativa del riesgo de CCR del 20 % en los participantes activos frente a los inactivos con el genotipo CC (OR = 0,80; IC del 95 % = 0,75-0,85), pero no se observaron asociaciones significativas entre la actividad física y el CCR entre los portadores de los genotipos CT o TT. Cuando se modeló la actividad física en cuartiles, la prueba de 1 grado de libertad identificó que el rs56906466, una variante intergénica cercana al gen KCNG1, modificaba la asociación entre la actividad física y el CCR (p de interacción = 3,5 × 10⁻⁸). La estratificación en este locus mostró que un aumento de la actividad física (cuartil más alto frente al más bajo) se asociaba con un menor riesgo de CCR únicamente entre los portadores del genotipo TT (OR = 0,77; IC del 95 % = 0,72-0,82).
CONCLUSIONES: En resumen, hemos identificado dos variantes genéticas que modificaban la asociación entre la actividad física y el riesgo de cáncer colorrectal. Una de ellas, relacionada con los genes GREM1 y SCG5, sugiere que las vías de señalización relacionadas con la proteína morfogenética ósea (BMP), las vías inflamatorias y/o las relacionadas con la insulina podrían estar implicadas en la asociación protectora entre la actividad física y la carcinogénesis colorrectal.
PMID:41645200 | PMC:PMC12973902 | DOI:10.1186/s12916-026-04675-5

