Las exploraciones son herramientas útiles para ayudar a tus médicos a ver lo que ocurre dentro de los órganos de tu cuerpo. Las pruebas de imagen que necesites dependerán del estadio de tu cáncer y de tus resultados de laboratorio.

Tomografía computarizada (TC/TAC)

El TAC es la exploración más habitual que te solicitarán. Un TAC del tórax, el abdomen y la pelvis puede mostrar dónde está el cáncer colorrectal en tu cuerpo. Los médicos utilizan este escáner para ver si el cáncer se ha extendido más allá del colon y, en caso afirmativo, dónde y hasta dónde.

A veces los tumores son demasiado pequeños para verse en las exploraciones, y puede ser necesario repetir las pruebas a intervalos para encontrar pequeñas masas. O, a veces, se realizan análisis de sangre de biopsia líquida para confirmar o comparar las imágenes de la TC con.

La TC puede hacerse con y sin contraste. El contraste se refiere a un fármaco o sustancia que puede tomarse por vía intravenosa y/o por vía oral, y su colorante que resalta los tejidos de forma diferente y puede hacer que los hallazgos anormales sean más fáciles de ver. Cuando vas a recibir un contraste oral o intravenoso, normalmente se te pide que estés en ayunas antes del procedimiento, y suele ser una solución que se te pide que bebas y/o se te inyecta en las venas.

Tú y tu médico debéis discutir y acordar cuándo hacer la próxima exploración. Normalmente, los pacientes en tratamiento activo se someten a una nueva exploración cada tres o seis meses, y el seguimiento consiste en exploraciones anuales durante cinco o más años.

IRM/RM endorrectal

La RM (resonancia magnética) utiliza campos magnéticos extremadamente potentes para visualizar los tejidos blandos del cuerpo. A diferencia del TAC o la radiografía, la RMN no utiliza radiaciones ionizantes para visualizar el cuerpo. La resonancia magnética tarda más en producirse que un TAC, por lo que deberás permanecer inmóvil en la máquina de resonancia magnética mientras se produce la imagen. Las resonancias magnéticas pueden realizarse con o sin contraste, a discreción del médico que las solicita.

Y la RM endorrectal es similar a una RM normal, salvo que se colocará una pequeña bobina en el recto para ayudar a obtener imágenes más detalladas de esa zona.

Ecografía/Ultrasonido endorrectal

Una ecografía, como su nombre indica, utiliza ondas sonoras para visualizar los tejidos y órganos del cuerpo. La ecografía la realiza un técnico que utiliza una máquina con diversos tipos de «varitas» que suministran energía sonora al cuerpo y registran las imágenes que produce el sonido. Las ecografías no utilizan radiaciones ionizantes y no requieren que te introduzcan en una máquina estrecha, por lo que la claustrofobia no debería ser un problema.

Una ecografía endorrectal es simplemente una ecografía que utiliza una varita colocada dentro del recto para visualizar las estructuras de ese órgano de forma más completa.

Exploración PET

Una PET (tomografía por emisión de positrones) es una prueba especial que utiliza una sustancia radiactiva inyectable llamada radiotrazador y un escáner PET para ver cómo funcionan los órganos y tejidos en tiempo real. Las células cancerosas son muy metabólicas (utilizan mucha energía), por lo que absorberán más radiotrazador inyectado que las células sanas normales. Esta actividad de las células cancerosas puede visualizarse con el escáner PET para dar a los profesionales sanitarios más información sobre el cáncer.

Angiografía

La angiografía es una exploración que observa específicamente los vasos sanguíneos de tu cuerpo mediante rayos X. Normalmente, los tejidos blandos (como los vasos sanguíneos) no se ven bien en las radiografías, por lo que antes de empezar una angiografía te inyectarán un tinte especial para que destaquen tus vasos sanguíneos. La angiografía se utiliza normalmente para ver las arterias del corazón, pero puede servir para visualizar los vasos sanguíneos que alimentan los tumores cancerosos del organismo.

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