Cuando mi hija pequeña tenía 10 meses, decidí ir por fin a ver a un gastroenterólogo. Había estado sangrando de forma intermitente desde que nació. Supuse que era una hemorroide, pero quería estar segura. Resultó ser un cáncer de colon sigmoide en estadio 3B. Recuerdo que recibí la llamada de mi médico confirmándome que era cáncer. Mi marido es marino mercante y en aquel momento estaba en los astilleros de Bahréin. Le llamé entumecida y se lo conté. A partir de ahí todo fue un borrón. Me operaron el día del primer cumpleaños de mi hija. Llevaba 7 rondas de quimioterapia cuando mi marido tuvo que marcharse para volver al mar y entonces el mundo se apagó a causa del Covid. Gracias a Dios, mi madre vino y se quedó conmigo. Me ayudó a superar los últimos 5 ciclos de quimio mientras educaba a mi hija en la guardería y cuidaba de mi hijo de un año. Esos 7 meses fueron los más duros de mi vida.

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