En noviembre de 2021, a mi padre, Michael, le diagnosticaron un cáncer de colon en estadio 4. La noticia conmocionó a nuestra familia, pues en realidad no había tenido ningún síntoma importante y había acudido a una revisión por una tos persistente. Una vez diagnosticado, empezó inmediatamente a explorar todas las opciones para prolongar su tiempo con nosotros, sometiéndose a quimioterapia, operaciones y radioterapia. A pesar de todo, nunca dejó que la enfermedad mermara su espíritu. Se mantuvo positivo, rara vez se quejó y se centró en apoyar a nuestra familia y amigos. Eligió vivir plenamente, dedicando su tiempo a viajar y a crear recuerdos con sus seres queridos. Con la ayuda de médicos entregados y su mentalidad inquebrantable, pudimos vivir con él algo más de cuatro años, mucho más de los seis meses que nos dijeron que nos esperaban al principio.

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