Acababa de cumplir 50 años. Soy muy proactiva con mi salud, así que programé mi exploración inicial. Por aquel entonces, la edad mágica eran los 50, pero ahora son los 45. No tenía ningún síntoma, ningún antecedente familiar ni ninguna razón para pensar que aquello no era más que un motivo para echarme una buena cabezada inducida por fármacos, ausentarme del trabajo y comer bien. Una vez fuera de la anestesia, me llevaron a una sala donde estaba mi transporte y esperábamos al médico. Entró, encendió la pantalla y creo que a partir de ese momento pensé que esto le estaba ocurriendo a otra persona, no a mí. Tres semanas después me hicieron una resección y los resultados fueron T1/M3/N0. Muy afortunada.