Dormir
Pasamos más de un tercio de nuestra vida durmiendo, y dormir de forma regular y reparadora es fundamental para nuestro bienestar: físico, emocional y mental.
Por desgracia, nuestras ajetreadas vidas suelen perturbar nuestro sueño. El trabajo, el estrés, las agendas apretadas y la crianza de los hijos son solo algunas de las razones por las que la gente duerme menos de lo que debería. Si a eso le sumas un diagnóstico de cáncer colorrectal, es posible que notes que tus horas de sueño se han visto muy afectadas.
Dormir bien es fundamental para recuperarte, así que es muy importante que te asegures de reservar tiempo cada noche para disfrutar de un sueño reparador. Por desgracia, el tratamiento contra el cáncer y los problemas de sueño suelen ir de la mano. Si tienes dificultades para dormir, es importante que identifiques el problema para que tú y tu equipo médico podáis abordarlo.
Puede que nunca te pongan un diagnóstico oficial sobre por qué tienes problemas para dormir, pero eso no significa que tus problemas no sean reales ni que no se puedan solucionar. Las personas que están en tratamiento contra el cáncer pueden encontrarse con que hay varios factores que les impiden dormir bien, entre los que se incluyen, entre otros:
- Estrés, preocupaciones y ansiedad
- Dolor
- Náuseas y vómitos provocados por el tratamiento
- Efectos secundarios de los medicamentos
- Efectos secundarios del tratamiento, como la radioterapia o la cirugía
- Habitaciones de hospital o entornos de tratamiento ruidosos
Lo importante es que te asegures de que tu equipo sanitario sepa cuanto antes que tienes problemas para dormir, para que puedan abordarlo. Con suerte, se podrá tratar directamente la causa principal de tu problema de sueño, como controlar el dolor o reducir tus niveles de estrés. También hay medicamentos que te pueden recetar, si es necesario, para ayudarte a dormir más profundamente.

