El dolor puede ser consecuencia del tratamiento, de la cirugía o incluso del propio cáncer. Aunque el dolor puede ser una parte esperada del diagnóstico de cáncer, eso no significa que tengas que vivir con él sin intervenir.

Encontrar y aplicar un plan de tratamiento del dolor puede llevar tiempo, y casi seguro que será un proceso de ensayo y error, pero no te desanimes. Lo que funciona para el dolor de un paciente puede ser ineficaz para ti, o puedes descubrir que las estrategias de tratamiento del dolor que te han funcionado en el pasado pierden eficacia con el tiempo. Es fundamental que mantengas un diálogo abierto con tu equipo sanitario sobre el tipo y la gravedad del dolor que experimentas, para poder tratarlo con mayor eficacia. Si algo no funciona para controlar tu dolor, díselo a tu equipo asistencial para que puedas pasar a una intervención diferente.

Tipos de dolor

Existen múltiples tipos de dolor que puedes experimentar, y pueden tratarse mejor con unas intervenciones que con otras.

Es importante tener en cuenta que cualquier terapia, intervención o medicación utilizada para controlar el dolor tendrá efectos secundarios, algunos más graves que otros. Mantén una conversación sincera con tu prescriptor antes de empezar el tratamiento para comprender los efectos secundarios que puedes experimentar y cómo controlarlos mejor.

Dolor visceral


Describe el dolor dentro de los órganos del cuerpo. Puede describirse como presión, dolor o un «apretón» profundo, y también puede ser difícil de precisar. Puede tratarse con:

  • Opiáceos – Generalmente reservados para el dolor intenso
  • Cannabis/cannabinoides – La marihuana medicinal puede ayudar con el dolor visceral

Dolor somático


El dolor somático se refiere al dolor en los músculos, las articulaciones, la piel o los huesos. Puede describirse como doloroso, palpitante, punzante, acalambrado o agudo. Este tipo de dolor puede tratarse con lo siguiente:

  • Antiinflamatorios – Piensa en ibuprofeno, paracetamol, aspirina o algunos medicamentos de venta con receta. Asegúrate de comentar tu consumo de antiinflamatorios con tu médico, ya que pueden interactuar con diversos fármacos
  • Esteroides: reducen la inflamación del cuerpo y pueden aliviar el dolor.
  • Opiáceos – Pueden prescribirse para tratar el dolor intenso, agudo o crónico
  • Cannabis/cannabinoides – La marihuana medicinal puede ayudar a aliviar el dolor somático

Dolor neuropático


Se trata de un tipo de dolor nervioso que puede estar causado por diversos factores. A menudo se describe como agudo, ardiente, sensible, doloroso, con picor y molesto. El dolor neuropático puede tratarse de la siguiente manera:
  • Antidepresivos – Normalmente se prescriben en dosis más pequeñas que cuando se utilizan para tratar la depresión
  • Anticonvulsivantes – Normalmente prescritos para controlar las convulsiones, algunos anticonvulsivantes pueden ser eficaces para disminuir algunos tipos de dolor neuropático
  • Bloqueantes de los canales de sodio: impiden que los nervios envíen señales de dolor. Piensa en parches de lidocaína
  • Opiáceos – Pueden recetarse para tratar el dolor intenso
  • Cannabis/cannabinoides – La marihuana medicinal puede ayudar a aliviar el dolor neuropático

Medicina Complementaria y Alternativa (MCA)

Muchos pacientes recurren a métodos alternativos o complementarios para controlar el dolor, que pueden utilizarse junto con las técnicas tradicionales de tratamiento del dolor, como la medicación con receta, o en lugar de ellas. Si te interesa recurrir a la medicina complementaria o alternativa, habla primero con tu médico para ver qué te recomienda. Algunas técnicas habituales son

  • Relajación: Imaginería guiada, meditación, hipnosis y técnicas de biorretroalimentación
  • Masaje: Puede ayudar a aliviar el dolor, las náuseas, el estrés, la neuropatía o la ansiedad
  • Calor: La aplicación tópica de calor puede ayudar a aumentar el flujo sanguíneo y aliviar el dolor. También existen cremas o pomadas tópicas que contienen mentol o capsaicina (la sustancia química que hace picantes a los pimientos) que pueden imitar los efectos del calor. Si estas cremas te resultan incómodas, deja de usarlas y mantenlas alejadas de la boca, los ojos, el recto o la piel lesionada.
  • Frío: Las compresas de gel congelado, o una bolsa de guisantes congelados, pueden ayudar a calmar la inflamación y aliviar el dolor. Asegúrate de envolver la compresa fría en una toalla para que no toque tu piel, y limita su uso a 5-10 minutos cada vez.
  • Acupuntura: Aplica pequeñas agujas y presión en puntos estratégicos de la piel. Puede ayudar a reducir el dolor, la ansiedad y el estrés.

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Opiáceos y Opioides

Los opiáceos (derivados naturales de la planta de adormidera) y los opioides (derivados naturales o creados en laboratorio) se obtienen directamente de la planta de adormidera o se sintetizan para imitar las sustancias químicas que la adormidera produce de forma natural. Los opiáceos, especialmente la morfina, se han considerado históricamente el «patrón oro» para el tratamiento del dolor, pero, como todos los medicamentos, los opiáceos conllevan diversos efectos secundarios.

En las noticias se habla con frecuencia del potencial adictivo de los opiáceos, y es cierto que pueden crear hábito y que es difícil dejar de tomarlos. Sin embargo, las investigaciones han demostrado que es improbable que los pacientes con cáncer que toman opiáceos recetados (según lo prescrito) se vuelvan físicamente dependientes de los fármacos. Si tienes antecedentes de abuso de sustancias, informa a tu médico antes de empezar un régimen de opiáceos para el tratamiento del dolor.

Cannabis/Cannabinoides/Marihuana medicinal

Los beneficios de la marihuana medicinal y el tratamiento del dolor están bien documentados entre los enfermos de cáncer. La marihuana sigue siendo ilegal a nivel federal en Estados Unidos, pero muchos estados han promulgado leyes sobre la marihuana medicinal y recreativa. Si vives en un estado en el que es legal recetar marihuana y estás interesado en probarla para el tratamiento del dolor, mantén una conversación abierta y sincera con tu médico.

Más información sobre el control de los efectos secundarios:

 

 

Gestiona tu dolor con honestidad

Es importante recordar que experimentar dolor y malestar es un efecto secundario normal asociado al diagnóstico de cáncer. No eres débil por sentir dolor, y afrontar tu dolor no es un signo de debilidad. El tratamiento del dolor no es un momento para la humildad, sino para la honestidad. Escucha a tu cuerpo y habla con tu equipo médico. Si crees que tu dolor no se está tratando adecuadamente, o que se desestiman tus preocupaciones, puedes tener éxito buscando una segunda opinión o encontrando una clínica de tratamiento del dolor.

No sufras en el dolor, enfréntate a él de frente y cuídate.

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