Crianza

Ser padre o madre mientras se padece cáncer colorrectal puede suponer retos especiales. En esta sección encontrarás consejos y recursos que te ayudarán a hablar con tus hijos, a mantener las rutinas y a encontrar apoyo.

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Lo que les cuentes a los niños sobre tu cáncer dependerá de varios factores: cómo estás afrontando ahora mismo tu diagnóstico, la edad de los niños y lo que creas que pueden asimilar.

Cada niño es único y no hay una «forma correcta» de hablar del cáncer con los niños.

Sin embargo, hay varios recursos que pueden ayudarte a explicarles a tus hijos qué es el cáncer y por lo que estás pasando, cuando estés preparado.

Libros

Estas páginas web te sugieren libros que explican qué es el cáncer a los niños y les ayudan a asimilar su propia experiencia:

Vídeos

Mientras preparas tu plan de acción, échale un vistazo a este vídeo y al documento en PDF de Cancer Support Community: «¿Qué les digo a los niños?».

Si quieres enseñarles un vídeo a tus hijos para explicarles qué es el cáncer, aquí tienes un par de opciones:

Ser padre o madre mientras se lucha contra el cáncer

Acompaña a Carissa Hodgson, directora de programas de Bright Spot Network, mientras analiza los aspectos clave de lo que necesitan los niños y adolescentes cuando uno de sus padres tiene cáncer. Te ayudará a ti, como paciente o cuidador, a aprender a hablar con niños de todas las edades, a desarrollar técnicas eficaces para afrontar la situación que les ayuden a procesar sus sentimientos y a compartir recursos valiosos para que se sientan apoyados.

El Dr. Jaime Bruce, del Hospital Infantil Monroe Carell Jr. de Vanderbilt, aborda una de las dudas más habituales tras recibir un diagnóstico de cáncer: ¿cómo se lo digo a mis hijos? A través de reflexiones, historias y recursos, Jaime te ayudará a entender cómo abordar esta difícil conversación y a adaptarla a tu situación.

Cómo afrontar la situación emocionalmente

El cáncer supone un reto para todos los que lo viven, y criar a los hijos cuando tienes cáncer puede resultar muy difícil. Encontrar el equilibrio entre lo que necesitan el paciente y el cuidador, y lo que necesitan los niños, puede crear una situación muy estresante.

Sé consciente de tus necesidades emocionales y sigue pidiendo ayuda a los adultos mientras vas superando todo esto. Esto te ayudará a conectar con tus hijos y a poder preguntarles cómo se sienten, aceptando lo que te digan con amabilidad y sin juzgarlos. Haz todo lo posible por escucharles de verdad, y no te pongas a la defensiva ni caigas en sentimientos de culpa. Sé un lugar seguro donde tus hijos puedan abrirse.

Haz preguntas abiertas

En la medida de lo posible, pasa tiempo con tus hijos y pregúntales cómo están a menudo. Hazles preguntas abiertas para que se animen a hablar. Son preguntas en las que no hay respuestas incorrectas. Aquí tienes un par de ideas:

  • Cuando te has despertado hoy, ¿qué fue lo primero en lo que pensaste?
  • ¿Qué te ha hecho reír hoy?
  • ¿Qué es lo que te has fijado hoy que nadie más ha visto?
  • ¿Qué te ha gustado hoy del colegio? ¿Y qué no te ha gustado?
  • Si pudieras organizarnos un viaje ahora mismo, ¿adónde nos llevarías?

Tocar

Dales muchos abrazos, mimos y un rato extra a la hora de acostarse (si tus hijos son pequeños). Pero no te olvides: incluso los adolescentes agradecen un abrazo de mamá o papá. Prepárales baños de burbujas relajantes y toallas suaves. Regálales a tus hijos una manta nueva, suave y peluda, o un albornoz. Id a nadar. Organiza una excursión a caballo o visitad un zoológico interactivo.

Los toques suaves y delicados son reconfortantes y tranquilizadores. Pueden ayudar a tus hijos a aprender a regular sus emociones complejas de formas que no les hagan sentir amenazados.

Cambia el ambiente

Si en tu casa se respira un ambiente un poco pesado, busca formas de divertiros. Aunque no puedas salir de casa ni ir muy lejos, hay maneras de cambiar la actitud de toda la familia y hacer que todos sonriáis:

  • Pon canciones animadas y baila un rato o haz karaoke.
  • Prepara unas palomitas y saca los dulces para la noche de cine.
  • Prepara vuestro juego de mesa favorito o aprended juntos un nuevo juego de cartas.
  • Prepara una pizza casera o haz una hoguera y disfruta de unos s’mores.
  • Date un paseo por el barrio.
  • Si estás pasando por una mala racha y te sientes de bajón, toma la iniciativa y busca algo divertido. Y si tú solo no puedes hacerlo, pide ayuda a otras personas.

El Fondo Kimberly

Si estás buscando un poco de ayuda económica para ofrecer un poco de diversión y distracción a tu familia, es posible que «The Kimberly Fund»pueda echarte una mano. Este programa ofrece ayudas a las familias para que puedan hacer un viaje, redecorar una habitación o, en definitiva, aportar un poco de alegría a vuestras vidas. El plazo de solicitud se abre en julio y las ayudas se conceden en octubre.

Adultos de confianza

Puede que tus hijos te demuestren o no que están pasando por un mal momento; pero sigue estando ahí para ellos y disponible siempre que puedas. Además, los niños se desarrollan mejor cuando hay otros adultos de confianza, que no sean sus padres, en sus vidas. Pueden ser profesores, entrenadores, tías o tíos, abuelos, monitores juveniles, vecinos, amigos de la familia y orientadores. Estas personas pueden ofrecerles apoyo, escucharles y animarles.

Fíjate con quién se sienten cómodos tus hijos a la hora de hablar y fomenta esas relaciones de confianza. También puede ser útil contarle a esa persona cómo te va, para que tenga el contexto y los antecedentes necesarios en caso de que tu hijo se abra con ella.

Cómo afrontar la situación emocionalmente

El cáncer supone un reto para todos los que lo viven, y criar a los hijos cuando tienes cáncer puede llegar a ser muy duro. Encontrar el equilibrio entre lo que necesitan el paciente y el cuidador, y lo que necesitan los niños, puede crear una situación muy estresante.

Sé consciente de tus necesidades emocionales y sigue pidiendo ayuda a los adultos mientras vas superando todo esto. Esto te ayudará a conectar con tus hijos y a poder preguntarles cómo se sienten, aceptando lo que te digan con amabilidad y sin juzgarlos. Esfuérzate por escuchar de verdad y no te pongas a la defensiva ni te dejes llevar por la culpa. Sé un refugio seguro para que tus hijos se abran contigo.

Haz preguntas abiertas

En la medida de lo posible, pasa tiempo con tus hijos y pregúntales cómo están a menudo. Hazles preguntas abiertas para que se animen a hablar. Son preguntas en las que no hay respuestas incorrectas. Aquí tienes un par de ideas:

  • Cuando te has despertado hoy, ¿qué fue lo primero en lo que pensaste?
  • ¿Qué te ha hecho reír hoy?
  • ¿Qué has notado hoy que nadie más haya notado?
  • ¿Qué te ha gustado hoy del colegio? ¿Y qué no te ha gustado?
  • Si pudieras organizarnos un viaje ahora mismo, ¿adónde nos llevarías?

Tocar

Dales muchos abrazos, mimos y un rato extra a la hora de acostarse (si tus hijos son pequeños). Pero no te olvides: incluso los adolescentes agradecen un abrazo de mamá o papá. Prepárales baños de burbujas relajantes y toallas suaves. Regálales a tus hijos una manta nueva, suave y peluda, o un albornoz. Id a nadar. Organiza una excursión a caballo o visitad un zoológico interactivo.

Los toques suaves y delicados son reconfortantes y tranquilizadores. Pueden ayudar a tus hijos a aprender a regular sus emociones complejas de formas que no les hagan sentir amenazados.

Cambia el ambiente

Si en tu casa se respira un ambiente un poco pesado, busca formas de divertiros. Aunque no puedas salir de casa ni ir muy lejos, hay formas de cambiar la actitud de toda la familia y hacer que todos sonriáis:

  • Pon canciones animadas y baila un rato o haz karaoke.
  • Prepara unas palomitas y saca los dulces para la noche de cine.
  • Prepara vuestro juego de mesa favorito o aprended juntos un nuevo juego de cartas.
  • Prepara una pizza casera o haz una hoguera y disfruta de unos s’mores.
  • Date un paseo por el barrio.
  • Si estás pasando por una mala racha y te sientes de bajón, toma la iniciativa y busca algo divertido. Y si tú solo no puedes hacerlo, pide ayuda a otras personas.

El Fondo Kimberly

Si estás buscando un poco de ayuda económica para ofrecer un poco de diversión y distracción a tu familia, es posible que «The Kimberly Fund»pueda echarte una mano. Este programa ofrece ayudas a las familias para que puedan hacer un viaje, redecorar una habitación o, en definitiva, aportar un poco de alegría a vuestras vidas. El plazo de solicitud se abre en julio y las ayudas se conceden en octubre.

Adultos de confianza

Puede que tus hijos te demuestren o no que están pasando por un mal momento; pero sigue estando ahí para ellos y disponible siempre que puedas. Además, los niños se desarrollan mejor cuando hay otros adultos de confianza, que no sean sus padres, en sus vidas. Pueden ser profesores, entrenadores, tías o tíos, abuelos, monitores juveniles, vecinos, amigos de la familia y orientadores. Estas personas pueden ofrecerles apoyo, escucharles y animarles.

Fíjate con quién se sienten cómodos tus hijos a la hora de hablar y fomenta esas relaciones de confianza. También puede ser útil contarle a esa persona cómo te va, para que tenga el contexto y los antecedentes necesarios por si tu hijo se abre con ella.

Recursos para familias que se enfrentan al cáncer

Colaboramos con varios grupos que están dispuestos a ayudar a tus hijos a afrontar emocionalmente el cáncer y a apoyarte a ti como padre o madre:

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