Cáncer de recto en estadio I
Cirugía
La cirugía es el tratamiento principal para el cáncer de recto en estadio I. El tipo de cirugía que se recomienda depende de dónde esté el tumor, hasta qué profundidad haya crecido y si presenta alguna característica de alto riesgo. Tu equipo médico te ayudará a decidir cuál es la mejor opción para ti.
- Disección endoscópica de la submucosa (ESD) para tumores pequeños en fase inicial que se pueden extirpar mediante un endoscopio sin necesidad de incisiones.
- Extirpación local transanal para tumores pequeños situados cerca del orificio anal que se pueden extirpar a través del ano.
- Resección anterior baja (LAR) para tumores situados lo suficientemente arriba en el recto como para permitir volver a conectar el colon o el recto con el ano (anastomosis).
- Resección abdominoperineal (APR) con colostomía permanente cuando la distancia entre el tumor y el ano es demasiado corta para permitir una reconexión segura.
Cirugías de cáncer colorrectal
Imágenes de tumores
Antes de la operación, tu equipo médico utilizará pruebas de imagen para obtener toda la información posible sobre tu tumor: hasta qué profundidad ha crecido y si hay algún ganglio linfático cercano afectado.
- La resonancia magnética de la pelvis es la prueba de imagen más recomendada para el cáncer de recto. Ofrece una imagen detallada del tumor y de los ganglios linfáticos cercanos, y se recomienda si se está barajando la posibilidad de una intervención quirúrgica.
- En algunos casos, se puede utilizar la ecografía endorrectal (EUS) en lugar de la resonancia magnética. Se introduce una pequeña sonda en el recto para obtener imágenes mediante ondas sonoras.
- Se recomienda hacerse una tomografía computarizada (TC) del tórax y el abdomen como parte de las pruebas iniciales para comprobar si el cáncer se ha extendido a otras partes del cuerpo, como el hígado o los pulmones.
Si las pruebas de imagen muestran que el tumor ha atravesado la pared rectal o se ha extendido a los ganglios linfáticos cercanos, ya no se considera que esté en estadio I y se recomendará un plan de tratamiento diferente.
Después de la operación
Para la mayoría de las personas con cáncer de recto en estadio I, la cirugía es el único tratamiento necesario. Normalmente no hace falta quimioterapia ni radioterapia cuando, tras la cirugía, se confirma que el cáncer está en estadio I.
En algunos casos, puede que el tumor resulte estar más avanzado de lo esperado una vez que se extirpa y se examina en el laboratorio. Si tras la cirugía se descubre que el cáncer está en estadio II o III, tu equipo médico te explicará si te recomiendan quimioterapia —con o sin radioterapia—. Esto no significa que haya salido algo mal, sino que es parte del proceso normal para asegurarnos de que tu plan de tratamiento se adapte al estado real del cáncer.
Observar y esperar
Para algunos pacientes con cáncer de recto en estadio I, la estrategia de «vigilar y esperar» puede ser una opción después de que se haya extirpado el tumor mediante una polipectomía o una escisión local. En lugar de pasar directamente a otra intervención quirúrgica, tu equipo médico te hace un seguimiento muy de cerca para asegurarse de que el cáncer no haya vuelto a aparecer.
«Observar y esperar» no es lo mismo que no hacer nada: requiere un plan de seguimiento bien definido. Si hay algún indicio de recidiva, tu equipo médico podrá actuar rápidamente.
Posible quimioterapia
Si el tumor ha atravesado la capa externa del recto (T3) o hay células cancerosas en los ganglios linfáticos (N1 o N2), es posible que te recomienden quimioterapia preoperatoria y quimiorradioterapia para reducir el tamaño del tumor y aumentar las posibilidades de evitar una colostomía permanente.
En algunos casos, también se puede recomendar quimioterapia y/o quimiorradioterapia (si no se ha administrado radioterapia antes de la cirugía) después de la intervención. Esto suele hacerse cuando, según el examen y las pruebas de imagen del tumor, se considera que este ha avanzado más allá del estadio I.

