Volvía una y otra vez al médico porque me dolía mucho el estómago. Me dijeron que tenía diverticulitis y me pusieron antibióticos. Pasaron dos semanas y acabé en urgencias con fuertes dolores de estómago. Mi médico estaba trabajando en urgencias ese día y me hizo un TAC. Yo estaba sola, pero apareció mi marido, y estábamos confusos sobre por qué las enfermeras le habían llamado para que viniera a Urgencias. Mi médico entró en la habitación y nos dijo que tenía algo en el colon sigmoide, y que era más que probable que fuera cáncer.

Mi médico me programó una colonoscopia una semana después. Fue entonces cuando se confirmó que tenía cáncer de colon. Mi madre vino conmigo a esa cita. Sentí como si me cayera una tonelada de ladrillos sobre el pecho y no pudiera respirar. Seguía pensando que el médico me estaba leyendo el informe de otra persona, pero era el mío. Después de la operación me dijeron que estaba en el estadio III a la edad de 48 años. Cinco de los 22 ganglios linfáticos eran positivos.

El cáncer da más miedo que una colonoscopia/examen colorrectal. Son lo que salva vidas de un cáncer muy prevenible y curable, si se detecta a tiempo.