Me diagnosticaron cáncer colorrectal en estadio IV en enero de 2019, a la edad de 42 años. Empecé a tener varios dolores abdominales un viernes por la noche y pospuse ir a que me examinaran y sufrí hasta el domingo, cuando ya no podía ponerme de pie sin doblarme. Tras un par de días con muchas pruebas y escáneres, me encontraron una mancha en el hígado, me hicieron una biopsia y salió cáncer originado en el colon.

Estaba tumbada en la cama del hospital cuando entró el médico y pronunció aquellas temidas palabras: «Tienes cáncer».

Los días, semanas, meses y años siguientes han sido definitivamente una montaña rusa. He tenido dos recidivas, una en el ovario derecho y otra en el pulmón izquierdo, desde el diagnóstico. Mis efectos secundarios incluían dolor, neuropatía, erupciones cutáneas y aumento de la ansiedad. No es divertido hablar de los síntomas del cáncer colorrectal, pero créeme cuando te digo que merece la pena la vergüenza o las molestias de la preparación para la colonoscopia, porque las consecuencias de no actuar pueden costarte la vida.

En los últimos cinco años, he tenido que soportar siete operaciones y 69 tratamientos de quimioterapia, aunque en este momento estoy en remisión y por fin vuelvo a tener un poco de vida normal, ¡así que la lucha ha merecido la pena!